martes, 30 de junio de 2009

Arnaud d´Andilly y Teresa de Jesús 3



ROBERT ARNAULD D´ANDILLY

Libro de la Vida. Capítulo III.

En que trata cómo fue parte la buena compañía para tornar a despertar sus deseos, y por qué manera comenzó el Señor a darla alguna luz del engaño que havía traído.

Pues comenzando a gustar de la buena y santa conversación de esta monja, holgávame de oírla cuán bien hablava de Dios, porque era muy discreta y santa. Esto, a mi parecer, en ningún tiempo dejé de holgarme de oírlo. Comenzóme a contar cómo ella había venido a ser monja por solo leer lo que dice el Evangelio: "Muchos son los llamados, y pocos los escogidos". Decíame el premio que daba el Señor a los que todo lo dejan por él.

Comenzóme esta buena compañía a desterrar las costumbres que había hecho la mala y a tornar a poner en mi pensamiento deseos de las cosas eternas y a quitar algo la gran enemistad que tenía con ser monja, que se me havía puesto grandísima. Y si vía alguna tener lágrimas cuando rezava, u otras virtudes, havíala mucha envidia; porque era tan recio mi corazón en este caso que, si leyera toda la Pasión, no llorara una lágrima. Esto me causava pena.

Estuve año y medio en este monesterio harto mijorada. Comencé a rezar muchas oraciones vocales y a procurar con todas me encomendasen a Dios, que me diese el estado en que le havía de servir; mas todavía deseava no fuese monja, que éste no fuese Dios servido de dármele, anque también temía el casarme.

A cabo de este, tiempo que estuve aquí, ya tenía más amistad de ser monja, anque no en aquella casa, por las cosas más virtuosas que después entendí tenían, que me parecían estremos demasiados. Y havía algunas de las más mozas que me ayudavan en esto, que si todas fueran de un parecer, mucho me aprovechara. También tenía yo una grande amiga en otro monesterio, y esto me era parte para no ser monja si lo huviese de ser, sino a donde ella estava. Mirava más el gusto de mi sensualidad y vanidad que lo bien que me estava a mi alma.

Estos buenos pensamientos de ser monja me venían algunas veces, y luego se quitavan, y no podía persuadirme a serlo.

En este tiempo, anque yo no andava descuidada de mi remedio, andava más ganoso el Señor de disponerme para el estado que me estava mijor. Diome una gran enfermedad, que huve de tornar en casa de mi padre.

En estando buena lleváronme en casa de mi hermana, que residía en una aldea, para verla, que era estremo el amor que me tenía y, a su querer, no saliera yo de con ella; y su marido también me amava mucho —al menos mostrávame todo regalo—, que an esto devo más al Señor, que en todas partes siempre le he tenido, y todo se lo servía como la que soy.

Estava en el camino un hermano de mi padre, muy avisado, y de grandes virtudes, viudo, a quien también andaba el Señor dispuniendo para Sí, que en su mayor edad dejó todo lo que tenía y fue fraile, y acabó de suerte que creo goza de Dios. Quiso me estuviese con él unos días. Su ejercicio era buenos libros de romance, y su hablar era —lo más ordinario— de Dios y de la vanidad del mundo. Hacíame le leyese, y anque no era amiga de ellos, mostrava que sí; porque en esto de dar contento a otros he tenido estremo, anque a mí me hiciese pesar; tanto, que en otras fuera virtud y en mí ha sido gran falta, porque iva muchas veces muy sin discreción.

¡Oh válame Dios, por qué términos me andava Su Majestad dispuniendo para el estado en que se quiso servir de mí, que, sin quererlo yo, me forzó a que me hiciese fuerza! Sea bendito por siempre, amén.

Anque fueron los días que estuve pocos, con la fuerza que hacían en mi corazón las palabras de Dios, ansí leídas, como oídas, y la buena compañía, vine a ir entendiendo la verdad de cuando niña, de que no era todo nada, y la vanidad del mundo, y como acabava en breve, y a temer, si me huviera muerto, cómo me iba a el infierno. Y anque no acabava mi voluntad de inclinarse a ser monja, vi era mijor y más seguro estado; y ansí poco a poco me determiné a forzarme para tomarle.

En esta batalla estuve tres meses, forzándome a mí mesma con esta razón: que los travajos y pena de ser monja no podía ser mayor que la del purgatorio, y que yo havía bien merecido el infierno; que no era mucho estar lo que viviese como en purgatorio, y que después me iría derecha a el cielo, que éste era mi deseo.

Y en este movimiento de tomar estado, más me parece me movía un temor servil que amor. Poníame el demonio, que no podría sufrir los travajos de la relisión, por ser tan regalada. A esto me defendía con los travajos que pasó Cristo, por que no era mucho yo pasase algunos por Él; que Él me ayudaría a llevarlos —devía pensar— que esto postrero no me acuerdo. Pasé hartas tentaciones estos días.

Havíanme dado, con unas calenturas, unos grandes desmayos; que siempre tenía bien poca salud. Diome la vida haver quedado ya amiga de buenos libros. Leía en las Epístolas de san Jerónimo, que me animavan de suerte que me determiné a decirlo a mi padre, que casi era como a tomar el hábito; porque era tan honrosa, que me parece, no tornara atrás por ninguna manera, haviéndolo dicho una vez. Era tanto lo que me quería, que en ninguna manera lo pude acabar con él, ni bastaron ruegos de personas, que procuré le hablasen. Lo que más se pudo acabar con él fue que después de sus días haría lo que quisiese. Yo ya me temía a mí y a mi flaqueza no tornase atrás, y ansí no me pareció me convenía esto, y procurelo por otra vía, como ahora diré.

Libro de la Vida. Capítulo II.


Livre de la Vie. Chapitre III.

Grands avantages que tira la Sainte des entretiens d´une excellente religieuse sous la conduite de laquelle elle était avec les autres pensionnaires. Elle commence à concevoir un faible désir d´être religieuse. Une grande maladie la contraint de retourner chez son père. Elle passe chez un de ses oncles qui était très vertueux, et ensuite du peu de séjour qu´elle y fit elle se résout à être religieuse.

Comme cette bonne religieuse était fort discrète et fort sainte, je commençai à profiter de ses sages entretiens. Je prenais plaisir à l´entendre si bien parler de Dieu, et il me semble qu´il n´y a point eu de temps auquel je n´y en ai pris. Elle me raconta comme cette seule parole qu´elle avait lue dans l´Évangile : plusieurs sont appelés mais peu sont élus, l´avait portée à se faire religieuse, et me représentait les récompenses que Dieu donne à ceux qui quittent tout pour l´amour de lui.

De si saints entretiens commencèrent à bannir de mon esprit mes mauvaises habitudes, à y rappeler le désir des biens éternels, et à m´ôter l´extrême aversion que j´avais d´être religieuse. Je ne pouvais voir quelqu´une des sœurs pleurer en priant Dieu, ou faire quelques autres actions de piété sans lui en porter envie, parce que j´avais en cela le cœur si dur que j´aurais pu entendre lire toute la passion de Notre Seigneur dans jeter une seule larme, et j´en souffrais beaucoup de peine.

Je demeurai un an et demi dans ce monastère et y profitai beaucoup. Je faisais plusieurs oraisons vocales, et priais toutes les sœurs de me recommander à Dieu afin qu´il lui plût de me faire connaître en quelle manière il voulait que je le servisse. Mais j´aurais désiré que sa volonté ne fût pas de m´appeler à la religion, quoique d´une autre part j´appréhendasse le mariage.

Au bout de ce temps, je me sentis plus portée à être religieuse, mais non pas dans cette maison parce que les austérités que j´appris ensuite qu´elles pratiquaient me paraissaient excessives, et que quelques-unes des plus jeunes religieuses me fortifiaient dans cette pensée, au lieu que si toutes se fussent rencontrées dans une même disposition cela m´aurait beaucoup servi. Ce qui me confirmait encore dans ce sentiment c´est que j´avais une intime amie dans un autre monastère, et que si j´avais à me rendre religieuse j´aurais voulu être avec elle, considérant ainsi davantage ce qui flattait mon inclination que mon véritable bien.

Mais ces bonnes pensées de me donner entièrement à Dieu dans la vie religieuse s´effaçaient bientôt de mon esprit et n´avaient pas la force de me persuader d´en venir à l´exécution.

Quoique je ne négligeasse pas entièrement alors ce qui regardait mon salut, Notre Seigneur veillait beaucoup plus que moi pour me disposer à embrasser la profession qui m´était la plus avantageuse. Il m´envoya une grande maladie qui me contraignit de retourner chez mon père.

Quand je fus guérie on me mena voir ma sœur qui demeurait à la campagne, et qui avait tant d´affection et de tendresse pour moi qu´elle aurait désiré de tout son cœur que je demeurasse toujours avec elle. Son mari me témoignait aussi beaucoup d´amitié ; et j´ai l´obligation à Notre Seigneur que je n´ai jamais été en lieu où l´on ne m´en ait fait paraître, quoique je ne méritasse pas étant aussi imparfaite que je le suis.

Je m´arrêtai en chemin en la maison d´un de mes oncles, frère de mon père et était veuf. C´était un homme fort sage et très vertueux ; et Dieu le disposait à la vocation à laquelle il l´appelait, car quelques années après il abandonna tout pour se faire religieux, et finit sa vie de telle sorte que j´ai sujet de croire qu´il est maintenant dans la gloire. Il me retint durant quelques jours auprès de lui. Son principal exercice était de lire de bons livres en langue vulgaire, et son entretien ordinaire de parler des choses de Dieu et de la vanité de celles du monde. Il m´engagea de prendre part à sa lecture, et quoique je n´y trouvasse pas grand goût je ne le lui témoignait point, car il ne se pouvait rien ajouter à ma complaisance quelque peine qu´elle me donnât, elle était même si excessive que ce que l´on aurait dû considérer en d´autres comme une vertu était en moi un grand défaut.

Ô mon Dieu, par quelles voies votre Majesté me disposait-elle à l´état auquel vous m´appeliez, en me contraignant contre ma propre volonté de me faire violence ? Vous soyez béni éternellement. Amen.

Quoique je n´eusse demeuré que peu de jours auprès de mon oncle, ce que j´avais lu et entendu dire de la parole de Dieu, joint à l´avantage de converser avec des personnes vertueuses fit une telle impression dans mon cœur, qu´elle m´ouvrit les yeux pour considérer ce que j´avais compris dès mon enfance : que tout ce que nous voyons ici-bas n´est rien, que le monde n´est que vanité et qu´il passe comme un éclair. J´entrai dans la peur d´être damnée si je venais à mourir en l´état où j´étais, et quoique je ne me déterminasse pas entièrement à être religieuse, je demeurai persuadée que c´était pour moi la condition la plus assurée, et ainsi, peu à peu, je me résolus à me faire violence pour l´embrasser.

Ce combat qui se passait en moi-même dura trois mois, et pour vaincre mes répugnances je considérais que les travaux de la religion ne sauraient être plus grands que les labeurs que l´on souffre dans le purgatoire, et qu´ayant mérité l´enfer je n´aurais pas sujet de me plaindre d´endurer en cette vie autant que je ferais dans le purgatoire, pour aller après dans le ciel où tendaient tous mes désirs, tant il me semble que j´agissais en cela plutôt par une crainte servile que par un mouvement d´amour.

Le démon pour me détourner d´un si bon dessein me représentait que j´étais trop délicate pour porter les austérités de la religion. À quoi je répondais que Jésus-Christ ayant autant souffert pour moi il était bien juste que je souffrisse quelque chose pour lui, et que j´avais sujet de croire qu´il m´aiderait à le supporter. Je ne me souviens pas bien toutefois si j´avais dans l´esprit cette dernière pensée, et je fus assez tentée durant ce temps.

Ma santé continuait d´être fort mauvaise et j´avais, outre la fièvre, de grandes faiblesses ; mais le plaisir que je prenais à lire de bons livres me soutenait ; et les épîtres de saint Jérôme m´encouragèrent tellement que je me résolus de déclarer mon dessein à mon père, ce qui était presque comme prendre l´habit de religieuse, parce que j´étais si attachée à tout ce qui regarde l´honneur que rien ne me paraissait capable de me faire manquer à ce que je m´étais une fois engagée. Comme mon père avait une affection toute extraordinaire pour moi, il me fut impossible d´obtenir de lui la permission que je lui demandais, quelque instance que je le en fisse et quelques personnes que j´employasse auprès de lui pour tâcher de le fléchir. Tout ce que je pus tirer de lui fut que ferais après sa mort ce que je voudrais. La connaissance que j´avais de ma faiblesse me faisant voir combien ce retardement me pouvait être préjudiciable, je tentai une autre voie pour venir à bout de mon dessein comme on le verra dans la suite.

domingo, 28 de junio de 2009

Léopold Sédar Senghor: Mujer negra


Orgullosos pueden sentirse Francia y Senegal de Léopold Sédar Senghor, ese príncipe de la lengua francesa.
En este bello poema el ritmo secreto del tam tam, por debajo de la superficie pulida y musical del largo verso claudeliano, se entrelaza con reminiscencias del Cantar de los Cantares : nigra sum sed formosa, filiae Ierusalem...



FEMME NOIRE

Femme nue, femme noire
Vêtue de ta couleur qui est vie, de ta forme qui est beauté !
J'ai grandi à ton ombre, la douceur de tes mains bandait mes yeux.
Et voilà qu'au cœur de l'Été et de Midi, je te découvre, Terre promise, du haut d'un haut col calciné
Et ta beauté me foudroie en plein cœur, comme l'éclair d'un aigle.

Femme nue, femme obscure
Fruit mûr à la chair ferme, sombres extases du vin noir, bouche qui fait lyrique ma bouche
Savane aux horizons purs, savane qui frémis aux caresses ferventes du Vent d'Est
Tamtam sculpté, tamtam tendu qui grondes sous les doigts du vainqueur
Ta voix grave de contralto est le chant spirituel de l'Aimée.

Femme nue, femme obscure
Huile que ne ride nul souffle, huile calme aux flancs de l'athlète, aux flancs des princes du Mali
Gazelle aux attaches célestes, les perles sont étoiles sur la nuit de ta peau
Délices des jeux de l'esprit, les reflets de l'or rouge sur ta peau qui se moire
À l'ombre de ta chevelure, s'éclaire mon angoisse aux soleils prochains de tes yeux.

Femme nue, femme noire
Je chante ta beauté qui passe, forme que je fixe dans l'Éternel
Avant que le Destin jaloux ne te réduise en cendres pour nourrir les racines de la vie.



MUJER NEGRA

Mujer desnuda, mujer negra
Vestida con tu color que es vida, con tu forma que es belleza.
Crecí bajo tu sombra, la suavidad de tus manos era una venda sobre mis ojos.
Y he aquí que en medio del Verano y del Mediodía, te descubro, Tierra prometida, desde lo alto de una cima calcinada
Y tu belleza me golpea en medio del pecho, como el relámpago de un águila.

Mujer desnuda, mujer obscura
Fruta ya madura de pulpa firme, sombríos éxtasis del vino negro, boca que torna lírica mi boca
Sabana de horizontes puros, sabana que te estremeces con las caricias fervientes del Viento del Este
Tam tam esculpido, tam tam tenso que gruñes bajo los dedos del vencedor
Tu voz grave de contralto es el canto espiritual de la Amada.

Mujer desnuda, mujer obscura
Aceite en el que ningún viento forma pliegues, aceite calmo en los flancos del atleta, en los flancos de los príncipes de Malí
Gacela de muñecas y tobillos celestes, las perlas son estrellas en la noche de tu piel
Delicias de los juegos de la mente, reflejos de oro rojo en tu piel tornasolada
A la sombra de tu cabellera, mi angustia se ilumina con los soles cercanos de tus ojos.

Mujer desnuda, mujer negra
Yo canto tu belleza que pasa, forma que yo fijo en el Eterno
Antes de que el Destino envidioso te reduzca a cenizas, para alimentar las raíces de la vida.


sábado, 27 de junio de 2009

Guillaume Apollinaire y Otto de Greiff 1



Le dromadaire

Avec ses quatre dromadaires
Don Pedro d'Alfaroubeira
Courut le monde et l'admira.
Il fit ce que je voudrais faire
Si j'avais quatre dromadaires.

La chèvre du Thibet

Les poils de cette chèvre et même
Ceux d'or pour qui prit tant de peine
Jason, ne valent rien au prix
Des cheveux dont je suis épris.

La sauterelle

Voici la fine sauterelle,
La nourriture de saint Jean.
Puissent mes vers être comme elle,
Le régal des meilleures gens.

Le dauphin

Dauphins, vous jouez dans la mer,
Mais le flot est toujours amer.
Parfois, ma joie éclate-t-elle ?
La vie est encore cruelle.

L´écrevisse

Incertitude, ô mes délices
Vous et moi nous nous en allons
Comme s'en vont les écrevisses,
À reculons, à reculons.

La carpe

Dans vos viviers, dans vos étangs,
Carpes, que vous vivez longtemps!
Est-ce que la mort vous oublie,
Poissons de la mélancolie.

Le bestiaire d´Apolllinaire de FRANCIS POULENC


El dromedario

Teniendo cuatro dromedarios
Don Pedro de Alfarubeira
Fue por el mundo y lo admiró.
Él hizo lo que hiciera yo
Teniendo cuatro dromedarios.

La cabra del Tibet

Los pelos de esta cabra, y esos
Dorados, el embeleso
De Jasón, nada son al lado
De los que me han enamorado.

La langosta

Es esta la esbelta langosta,
El alimento de San Juan;
Ojalá mis versos, como ella,
De buenas gentes sea el pan.

El delfín

Delfines, jugáis en el mar,
Pero las olas son amargas.
¿A veces brota mi alegría?
La vida es siempre despiadada.

El cangrejo

Incertidumbre, iremos lejos
y alegres, sin volver jamás,
Así como van los cangrejos;
De para atrás... de para atrás...

La carpa

En los estanques y en las charcas,
Cuánto tiempo vivís, ¡ah carpas!
¿Acaso la muerte os olvida,
Peces de la melancolía?

OTTO DE GREIFF

viernes, 26 de junio de 2009

Francis Jammes y Díez Canedo 7



Le paysan

Le paysan le soir vient de la foire et toutes
ses brebis marchent avec lui le long des routes.
Il y a des veaux qui ne veulent pas marcher
et il est obligé, pour les faire avancer,
de les tirer par le cou avec une corde.
Mais les veaux aux museaux blancs et morveux la mordent.
Les brebis se mettent à courir fort parfois
et le chien de l´homme, qui a l´air d´être en bois,
qui est jaune, les poursuit, aboie en arrière
et sur la route cela fait de la poussière.
Il y a la haie après la route —et les champs
après la haie et après des prés —on entend
le gave de là ; plus loin les coteaux paraissent
avec de grands carrés verts, jaunes, roux. Où cessent
les coteaux, par-dessus eux, mais bien plus loin,
des montagnes, puis, après elles, l´air sans fin.

FRANCIS JAMMES

Francis Jammes, el poeta que Rilke hubiese querido ser...



El campesino

El campesino, cuando el sol se pone,
con su rebaño de la feria vuelve
por el sendero. Muchas veces, duros,
los becerrillos en volver se obstinan,
y, para que adelanten, es preciso
tirar con una cuerda de su cuello.
Mas los becerros, de húmedos y blancos
hocicos, muerden la tirante soga.
De pronto alguna oveja se desmanda,
y el perro del pastor, perro amarillo
que parece tallado de madera,
la persigue ladrando y revolviendo
nubes de polvo en el camino. Al borde
del camino hay un seto; la pradera
tras el seto se extiende; la campiña
dilátase después; en sus confines
se oye el son del torrente; los ribazos
más allá se recuestan, con extensos
cuadros rojizos, verdes y amarillos.
Donde acaba el ribazo, por encima,
pero mucho más lejos las montañas
encúmbranse; y encima de los picos
el aire ilimitado se prolonga.

ENRIQUE DÍEZ CANEDO

viernes, 19 de junio de 2009

Guillaume Apollinaire y Andrés Holguín 5


L'adieu

J'ai cueilli ce brin de bruyère
L'automne est morte souviens-t'en
Nous ne nous verrons plus sur terre
Odeur du temps
Brin de bruyère
Et souviens-toi que je t'attends



GUILLAUME APOLLINAIRE


El adiós

Recogí esta brizna en la nieve
Recuerda aquel otoño. En breve
No nos veremos más. Yo muero
Olor del tiempo
brizna leve
Recuerda siempre que te espero



ANDRÉS HOLGUÍN

jueves, 18 de junio de 2009

Baudelaire y José Emilio Pacheco 1


L´albatros

Souvent, pour s'amuser, les hommes d'équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l'azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d'eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu'il est comique et laid!
L'un agace son bec avec un brûle-gueule,
L'autre mime, en boitant, l'infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l'archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l'empêchent de marcher.

CHARLES BAUDELAIRE



El albatros

Por divertirse, a veces, los crueles marineros
Derriban un albatros, gran pájaro nevado.
Él sigue desde el cielo los azules senderos
De las naves que surcan el desierto salado.

Inerme, escarnecida, derribada en cubierta
La inmensa ave marina, blanca y avergonzada,
Mueve sus tristes alas en una danza muerta,
Como inútiles remos de una nave encallada.

Qué triste y desvalido se halla el viajero alado,
Tan hermoso y tan ágil cuando reina en el cielo.
Los infames marinos el pico le han quemado
Y rengueando se burlan de su inválido vuelo.

El poeta recuerda a ese rey abatido
Que tormentas y flechas ha logrado esquivar.
Entre burlas y risas al suelo reducido,
Sus alas de gigante le impiden caminar.


JOSÉ EMILIO PACHECO

lunes, 15 de junio de 2009

Léon Bloy: Un pasaje del Journal


Bienheureuse fin de notre exil. Sublime dernière heure dans le train qui nous porte à la frontière allemande, par une de ces belles nuits claires de l'été scandinave —le ciel même s'illuminant pour nous voir partir. Désormais nous souffrirons en France.
11 juin 1900.


Bendito fin de nuestro exilio. Sublime última hora en el tren que nos lleva a la frontera alemana, en una de esas noches claras del verano escandinavo —incluso el cielo se ilumina para ver nuestra partida. De ahora en adelante sufriremos en Francia.
11 de junio de 1900.

Traducción de Miguel Frontán Alfonso.

domingo, 14 de junio de 2009

Léon Bloy y Gustave Flaubert


Todo puede ocurrir en este mundo, incluso que, una mañana de junio, Le Monde hable de Léon Bloy. ¿Qué pueden tener en común Bloy y Flaubert? Algunas frases, quizás, que son mucho más que meras frases. Veamos: "J'appelle bourgeois quiconque pense bassement." Llamo burgués a cualquiera que piense bajamente. "Lamartine (...) est un esprit eunuque, la couille lui manque, et il n'a jamais pissé que de l'eau claire." Lamartine es un espíritu eunuco, sin cojones, y que nunca ha meado otra cosa que no fuese agua clara". ¿Quién no juraría que esto sólo podía escribirlo el impresentable Léon Bloy? Pues no. Flaubert dixit (para nuestra mayor satisfacción, dicho sea de paso). Y este último asesinato en regla, también de Flaubert, de lo que hoy llamaríamos "escritores profesionales", y que, para no desafiar aquello que el Gran Siglo francés llamaba "l´honnêteté", extraña cosa hoy por demás desconocida, renuncio a traducir: "les gens de lettres (...) des putains qui finissent par ne plus jouir".

Todo eso bien hubiera podido firmarlo Léon Bloy.


Léon Bloy et Gustave Flaubert, plumes assassines

jueves, 11 de junio de 2009

Léon Bloy, los "suyos" y la prensa



Inpropria venit et sui eum non receperunt. Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Pensaba en este versículo del Evangelio según San Juan, mientras leía la reseña que sacó ayer El Mundo de Madrid de la traducción que hicimos con Carlos Cámara de La mujer pobre de Léon Bloy. No creo yo que Bloy sea un escritor de derechas, como tantos lo piensan. Es menos que eso y es mucho más. Es un contrarrevolucionario a lo De Maistre, en sus comienzos, y va mucho más allá a lo largo de su obra. Bloy es un cristiano que piensa que el mundo moderno, desde la Reforma, está condenado. Sólo queda, pues, ocuparse de la propia alma. Con su radicalismo y su violencia verbal inigualables, no está tan lejos, como podría parecer a primera vista, de Angela da Foligno o Teresa de Jesús.

Y volviendo al principio, los periódicos de centroderecha no lo quieren o lo ignoran. En Argentina, La Nación lo ignoró. No hablemos de la prensa católica, si es que todavía existe. En Madrid, El Mundo se ocupa hoy de él, y parece acumular los lugares comunes y los malentendidos. Hasta ahora, el mejor artículo que mereció esta nueva edición de La mujer pobre se publicó en... Página 12, diario de izquierdas si los hay.

Los "suyos" no lo recibieron, ni vivo ni muerto, pero el día del entierro del viejo "blasfemador por amor" estuvo presente una delegación de la Federación Anarquista de Bourg-la-Reine...

León Bloy: contrarrevolución y desmesura novelística
Tuyo es el reino

miércoles, 10 de junio de 2009

Guillaume Apollinaire y Andrés Holguín 4


Un oiseau chante

Un oiseau chante ne sais où
C'est je crois ton âme qui veille
Parmi tous les soldats d'un sou
Et l'oiseau charme mon oreille

Écoute il chante tendrement
Je ne sais pas sur quelle branche
Et partout il va me charmant
Nuit et jour semaine et dimanche

Mais que dire de cet oiseau
Que dire des métamorphoses
De l'âme en chant dans l'arbrisseau
Du cœur en ciel du ciel en roses

L'oiseau des soldats c'est l'amour
Et mon amour c'est une fille
La rose est moins parfaite et pour
Moi seul l'oiseau bleu s'égosille

Oiseau bleu comme le cœur bleu
De mon amour au cœur céleste
Ton chant si doux répète-le
À la mitrailleuse funeste

Qui claque à l'horizon et puis
Sont-ce les astres que l'on sème
Ainsi vont les jours et les nuits
Amour bleu comme est le cœur même

GUILLAUME APOLLINAIRE


Un pájaro canta

Canta un pájaro no sé dónde
Debe ser tu alma siempre en vela
Que entre los soldados se esconde
Su canto me encanta y desvela

Escucha canta tiernamente
No sé desde qué rama canta
Mas noche y día eternamente
Semana y domingo me encanta

Qué decir del pájaro que ama
Su transformación milagrosa
Del alma que canta en la rama
De amor en cielo y cielo en rosa

Ave del soldado es amor
y es mi amor una hermosa niña
La rosa es menos bella y por
Mí solo el pájaro azul trina

Ave azul como el corazón
Azul que entre mi pecho llora
Haz que oiga tu dulce canción
La funesta ametralladora

Que restalla en la lejanía
Siembran astros con su canción?
Va así la noche va así el día
Amor azul como mi corazón

ANDRÉS HOLGUÍN

martes, 9 de junio de 2009

Albert Samain y Carlos López Narváez 2



Dilection

J'adore l'indécis, les sons, les couleurs frêles,
Tout ce qui tremble, ondule, et frissonne, et chatoie :
Les cheveux et les yeux, l'eau, les feuilles, la soie,
Et la spiritualité des formes grêles ;

Les rimes se frôlant comme des tourterelles,
La fumée où le songe en spirales tournoie,
La chambre au crépuscule, où Son profil se noie,
Et la caresse de Ses mains surnaturelles ;

L'heure de ciel au long des lèvres câlinée,
L'âme comme d'un poids de délice inclinée,
L'âme qui meurt ainsi qu'une rose fanée,

Et tel coeur d'ombre chaste, embaumé de mystère,
Où veille, comme le rubis d'un lampadaire,
Nuit et jour, un amour mystique et solitaire.

ALBERT SAMAIN


Dilección

Adoro lo indeciso: rumor, tintes brumales:
lo que tiembla y ondula, lo que se tornasola;
agua, ojos, cabellos; seda, follaje, ola,
y el ingrávido ritmo de las formas juncales.

El humo que al ensueño presta sus espirales;
del nido los arrullos que el silencio acrisola;
la noche confidente que su perfil inmola,
y la sabia dulzura de sus manos astrales.

Y las horas sin término de una lenta caricia;
y el alma que se agobia con su propia delicia
como rosa que muere vertiendo su nectario.

Alma de casta sombra que mudamente clama,
donde, como el rubí de la votiva llama,
un amor arde insomne, místico y solitario.

CARLOS LÓPEZ NARVÁEZ

sábado, 6 de junio de 2009

Arthur Rimbaud y Díez Canedo 6



Audio - par VINCENT PLANCHON

Aube

J'ai embrassé l'aube d'été.

Rien ne bougeait encore au front des palais. L'eau était morte. Les camps d'ombre ne quittaient pas la route du bois. J'ai marché, réveillant les haleines vives et tièdes, et les pierreries regardèrent, et les ailes se levèrent sans bruit.

La première entreprise fut, dans le sentier déjà empli de frais et blêmes éclats, une fleur qui me dit son nom.

Je ris au wasserfall blond qui s'échevela à travers les sapins : à la cime argentée je reconnus la déesse.

Alors je levai un à un les voiles. Dans l'allée, en agitant les bras. Par la plaine, où je l'ai dénoncée au coq. A la grand'ville elle fuyait parmi les clochers et les dômes, et courant comme un mendiant sur les quais de marbre, je la chassais.

En haut de la route, près d'un bois de lauriers, je l'ai entourée avec ses voiles amassés, et j'ai senti un peu son immense corps. L'aube et l'enfant tombèrent au bas du bois.

Au réveil il était midi.

ARTHUR RIMBAUD


Aurora

He tenido en mis brazos a la aurora de estío.

En la frente de los palacios nada movíase aún. Muerta el agua. Los campos de sombras no se apartaban del camino del bosque. Anduve, despertando hálitos vivaces y tibios; y miraron las pedrerías, y se levantaron sin rumor las alas.

Fue la empresa inicial, en el sendero ya henchido de frescos y pálidos relumbres, una flor que me dijo su nombre.

Reí a la cascada que se despeina por entre abetos: en la argentada cima reconocí a la diosa.

Entonces, uno por uno, levanté los velos. En la alameda, con agitar de brazos. Por la llanura, en donde la denuncié al gallo. En la ciudad, huía por entre campanarios y cúpulas; y corriendo como por malecones de mármol un mendigo, yo la iba echando.

En lo alto del camino, cerca de un bosque de laureles, pude rodearla con la masa de sus cendales, y algo sentí de su inmenso cuerpo. Aurora y niño cayeron a la profundidad del bosque.

Cuando desperté era el mediodía.

ENRIQUE DÍEZ CANEDO

viernes, 5 de junio de 2009

Calderón de la Barca y Arthur Symons



Monólogo de Segismundo

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca


We live, while we see the sun,
Where life and dreams are as one;
And living has taught me this,
Man dreams the life that is his,
Until his living is done.
The king dreams he is king, and he lives
In the deceit of a king,
Commanding and governing;
And all the praise he receives
Is written in wind, and leaves
A little dust on the way
When death ends all with a breath.
Where then is the gain of the throne,
That shall perish and not be known
In the other dream that is death?
Dreams the rich man of riches and fears,
The fears that his riches breed;
The poor man dreams of his need,
And all his sorrows and tears;
Dreams he that prospers with years,
Dreams he that feigns and foregoes,
Dreams he that rails on his foes;
And in all the world, I see,
Man dreams whatever he be,
And his own dream no man knows.
And I too dream and behold,
I dream I am bound with chains,
And I dreamed that these present pains
Were fortunate ways of old.
What is life? a tale that is told;
What is life? a frenzy extreme,
A shadow of things that seem;
And the greatest good is but small,
That all life is a dream to all,
And that dreams themselves are a dream.

Arthur Symons


Cela est vrai. Eh bien, Réprimons alors
Ce naturel sauvage,
Cette furie, cette ambition,
Au cas où nous aurions un songe de nouveau.
C'est décidé, nous agirons ainsi,
Puisque nous habitions un monde si étrange
Que la vie n'est rien d'autre que songe;
Et l'expérience m'apprend
Que l'homme qui vit, songe
Ce qu'il est, jusqu'à son réveil.
Le Roi songe qu'il est un roi, et vivant
Dans cette illusion il commande,
Il décrète, il gouverne;
Et cette majesté, seulement empruntée,
S'inscrit dans le vent,
Et la mort en cendres
Le change, oh! Cruelle infortune!
Qui peut encore vouloir régner,
Quand il voit qu'il doit s'éveillé
Dans le songe de la mort?
Le riche songe à sa richesse,
Qui ne lui offre que soucis;
Le pauvre songe qu'il pâtit
De sa misère et de sa pauvreté;
Il songe, celui qui triomphe,
Il songe, celui qui s'affaire et prétend,
Il songe, celui qui outrage et offense;
Et dans ce monde, en conclusion,
Tous songent ce qu'ils sont,
Mais nul ne s'en rend compte.
Mais je songe que je suis ici,
Chargé de ces fers,
Et j'ai songé m'être trouvé
En un autre état plus flatteur.
Qu'est-ce donc que la vie? Un délire.
Qu'est-ce donc que la vie? Une illusion,
Une ombre, une fiction;
Le plus grand bien est peu de chose,
Car toute la vie n'est qu'un songe,
Et les songes rien que des songes.

¿Versión de Florence Delay?

miércoles, 3 de junio de 2009

Lope de Vega, Longfellow y Gabriel Boussagol


Profesor de español, hispanista, biógrafo del duque de Rivas, Gabriel Boussagol publicó en 1930 una antología de la literatura española, Anthologie de la littérature espagnole des débuts à nos jours, de la que provienen estas dos versiones de Lope de Vega.
Del soneto de Lope, Henry Wadsworth Longfellow ha hecho un memorable poema inglés, aunque no brille por su fidelidad al original.

Pastor que con tus silbos amorosos

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?


Le bon Pasteur

Pasteur dont les sifflements amoureux
m’ont éveillé du sommeil profond ;
toi, qui fis une houlette de ce bois
où tu étends tes bras puissants ;

Tourne vers ma foi des yeux pitoyables,
car je te proclame mon maître et mon amour,
et je donne ma parole que je suivrai
tes sifflements et tes beaux pieds.

Écoute, Pasteur qui meurs d’amour
que la force de mes péchés ne t’épouvante pas,
toi qui es tant l’ami des vaincus ;

Attends donc et écoute mes soucis ;
mais pourquoi te dis-je de m’attendre,
si tu as, pour attendre, les pieds cloués ?


The good Shepherd

Shepherd! who with thine amorous, sylvan song
Hast broken the slumber that encompassed me,
Who mad'st thy crook from the accursed tree,
On which thy powerful arms were stretched so long!

Lead me to mercy's ever-flowing fountains;
For thou my shepherd, guard, and guide shalt be;
I will obey thy voice, and wait to see
Thy feet all beautiful upon the mountains.

Hear, Shepherd! thou who for thy flock art dying,
O, wash away these scarlet sins, for thou
Rejoicest at the contrite sinner's vow.
O, wait! to thee my weary soul is crying,

Wait for me! Yet why ask it, when I see,
With feet nailed to the cross, thou 'rt waiting still for me!



Villancico

Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto.

No le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

El niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,

sosegar quiere un poco
del tierno llanto,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

Rigurosos yelos
le están cercando,
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.

Ángeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

Chanson de la Vierge

Puisque vous êtes dans les palmiers,
anges saints,
retenez les rameaux :
mon enfant dort.

Palmiers de Bethléem,
que secoue la fureur
des vents irrités,
qui résonnent si fort,

ne lui faites pas de bruit,
courez plus doucement ;
mon enfant dort ;
retenez les rameaux.

L’enfant divin,
las de pleurer
sur terre
pour son repos,

veut apaiser un peu
ses tendres pleurs ;
mon enfant dort,
retenez les rameaux.

Des gels rigoureux
l’entourent,
vous voyez bien
que je n’ai rien
pour le préserver :

anges divins
qui allez volant,
mon enfant dort,
retenez les rameaux.

martes, 2 de junio de 2009

Paul Valéry y Carlos López Narváez 1



La dormeuse

Quels secrets dans son cœur brûle ma jeune amie,
Âme par le doux masque aspirant une fleur ?
De quels vains aliments sa naïve chaleur
Fait ce rayonnement d'une femme endormie ?

Souffle, songes, silence, invincible accalmie,
Tu triomphes, ô paix plus puissante qu'un pleur,
Quand de ce plein sommeil l'onde grave et l'ampleur
Conspirent sur le sein d'une telle ennemie.

Dormeuse, amas doré d'ombres et d'abandons,
Ton repos redoutable est chargé de tels dons,
Ô biche avec langueur longue auprès d'une grappe,

Que malgré l'âme absente, occupée aux enfers,
Ta forme au ventre pur qu'un bras fluide drape,
Veille ; ta forme veille, et mes yeux sont ouverts.

Paul Valéry

La durmiente

¿Qué secreto mi amiga quema bajo tu pecho?
¿A través de tu rostro huele el alma una flor?
¿De qué vano alimento tu cándido calor
Hace aquel puro brillo que te alumbra en tu lecho?

Sueños, respiración, abolido despecho...
Más fuerte eres que el llanto sosiego vencedor
Cuando en tu pleno sueño redondez y temblor
De ese seno enemigo se alzan en acecho.

Mujer, montón dorado de sombras y de mimos
Tu temible reposo tales dones retrata
Lánguida cervatilla buscando los racimos.

Que a pesar de tu alma que el infierno encarcela
Tu forma el vientre puro con el brazo recata
Y mis ojos se abren mientras tu forma vela.

Carlos López Narváez

lunes, 1 de junio de 2009

Los Memoranda de Jules Barbey d´Aurevilly


Los diarios de Jules Barbey d'Aurevilly (1808-1889), considerado uno de los grandes autores franceses del siglo XIX, han sido traducidos por primera vez al español en un libro que permite aproximarse a la época en la que vivió el escritor y a la literatura de su país.

Memoranda. Diarios 1836-1864, publicado por la editorial malagueña Alfama, recoge las memorias de este periodo escritas por Barbey d'Aurevilly con largos intervalos de silencio, traducidas por Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán.

Se trata de una edición "muy completa con varios apéndices sobre la época y los personajes que influyeron en él, para facilitar al lector meterse en una época que en el género del diario se da muy sobreentendida", ha explicado a Efe el director de Alfama, Antonio García Maldonado.

Por ello, el apartado de notas configura "casi un ensayo si se une, y el libro es una pequeña enciclopedia sobre una época, con Barbey d'Aurevilly como excusa, que recrea todo un ambiente del siglo XIX".

Para el editor, "Memoranda" puede interesar "a un público exigente, en el sentido de que le tiene que gustar la época y la literatura francesa, porque está plagado de referencias que, aunque estén en los apéndices, no va a disfrutar tanto si las desconoce".

Al mismo tiempo, su lectura puede ser "muy agradable al estar muy fragmentada, como en todos los diarios", según García Maldonado, que anima a superar con este libro los "prejuicios" y el "sambenito" que tiene este autor, que es "muy divertido e irónico".

En estos diarios destaca especialmente "la sinceridad del autor al mostrar sus aspectos negativos, algo que hoy en día se ha perdido mucho en el género de la autobiografía, por lo que deberíamos aprender de ellos".

"Aparece muchas veces como un histérico y no le importa, en un diario que hace porque se lo piden sus amigos, y sabe que tendrá una trascendencia pública", ha añadido a Efe García Maldonado.

Polemista, dandi y altivo, Barbey d'Aurevilly fue un prolífico autor de novelas, crítica literaria y ensayo, su obra más conocida es "Las diabólicas" y fue asimismo un influyente escritor para autores posteriores como León Bloy.

Agencia EFE — ADN-España